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Uno de los nombres cubanos más conocidos internacionalmente
es el de Tropicana. Al famosísimo cabaret ‘bajo
las estrellas’, que se abre a partir de las calles
41 y 72 en la barriada de Marianao, han acudido, a los espectáculos
del más fastuoso de los centros nocturnos de Cuba, durante
más de 60 años, generaciones de habaneros,
cubanos de todas las provincias y visitantes extranjeros.
El lugar en que hoy se enclava Tropicana fue una hermosa
finca de recreo, comprada por el empresario Víctor de Correa
con la idea de hacer un cabaret en el año 1936.
La gente conoce poco, o nada, del origen de este nombre,
el cual fue tomado de una pieza musical, así llamada, y
que desde entonces y hasta hoy, sirve de opening a todas las
superproducciones que allí han tenido lugar. Correa escogió
un tema escrito por el compositor y director Alfredo Brito,
quien tomó el nombre a partir de la unión de las
palabras “trópico” y “cana” (variedad
de la palma muy abundante en Cuba). Desde entonces, la fama
y hasta la leyenda del cabaret así nombrado, ha recorrido
el mundo y es sitio de asistencia y esparcimiento preferencial
para hombres y mujeres de todas las edades y países.
La década de los años 40 marcó el inicio
de los grandes shows de Tropicana; quizás el primero
de éstos, fue el llamado ‘Congo Pantera’,
que reunió a figuras tan importantes como Bola de Nieve,
Rita Montaner y Chano Pozo. La dirección del espectáculo
estuvo a cargo del famoso coreógrafo David Lichine, quien
incluyó, junto a bailarines del Ballet Ruso de Basil,
(de visita entonces en la capital) a figurantes “de color”,
para dar el toque exótico que demandaba el turismo internacional.
La música afrocubana predominaba, completando un cuadro
general de cubanía y calidad que desde entonces serían
sellos del cabaret.
Al prestigio y a la proyección de Tropicana está
indisolublemente ligado el nombre de Roderico Neyra, mucho mejor
conocido como Rodney, quien inicialmente trabajó como
figurante y asistente de Lichine, pero que ya en 1945 organizaba
el famoso espectáculo de ‘Las mulatas de fuego’.
A partir de ese momento, Rodney produjo los grandes shows que
dieron fama internacional al cabaret habanero, como ‘Sun
sun babaé’ y otros muchos.
La historia de este centro forma parte de la historia de
la música popular cubana. La orquesta de Tropicana fue durante
años, la mejor jazz band del país; su dirección,
desde 1942, estuvo a cargo de Armando Romeu, quien ocupó
ese cargo, casi ininterrumpidamente, durante 25 años.
Músicos de la talla de Chico O’Farrill –que
también realizó aportes como arreglista-, Godínez
‘Piyú’, Generoso Jiménez, Amadito
Valdés, Peruchín, Bebo Valdés y Guillermo
Barreto, formaron parte de esta orquesta durante distintos momentos,
la cual logró reunir a muchos de los mejores músicos
cubanos de aquellos tiempos del gran auge y esplendor del
afamado cabaret.
En los distintos shows de Tropicana participaron prácticamente
todos los grandes cantantes de la isla y muchos de los mejores
músicos y orquestas de la música popular cubana.
Desde cuadros de rumbas hasta estampas campesinas, han estado
presentes todos los géneros de nuestra música
en las voces e instrumentos de sus mejores intérpretes,
acompañados por coreografías en las que han
participado destacadas figuras del mundo de la danza.
En su gran escenario se han presentado además algunos
grandes artistas de la música internacional, que han
compartido el espacio con figuras del patio. Entre ellos: Nat
King Cole, Maurice Chevalier, Josephine Baker, Liberace y los
Chavales de España.
Pero Tropicana no es sólo historia, es también
actualidad. Su escena sigue siendo un espacio para la buena
música y el espectáculo. Hoy se mantiene aún
vigente y plena esa joya de las noches habaneras para satisfacción
de todos aquellos que acuden al lugar. Además del famoso
cabaret Tropicana de la capital de Cuba, pueden disfrutarse
también sus maravillas en las Provincias de Matanzas
y Santiago de Cuba. Se trata de las salas de fiestas más
importantes del país, consideradas como versiones tropicales
del Folies-Bergère parisino, en los que se ofrecen lujosos
espectáculos de música y danza caribeñas,
así como todo el entretenimiento que sólo puede
imaginarse, cuando se llega a un “Paraíso bajo
las estrellas”.
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